lunes, 28 de marzo de 2011

Recordando que yo también siento

Creo que otra vez estoy jugando al masoquista. Y es que simplemente no puedo irme así como así, desaparecer a la manera loca de mi verdadera personalidad, olvidando que hay algo en ti que ya no anda bien.


No podíamos romper la rutina por demasiados días, mira que la felicidad es efímera y las sonrisas no son más que un vago recuerdo de lo que vivimos ayer...


Todo esto es absurdo, porque tu y yo lo somos, porque no cabemos en este mundo, porque no pertenecemos a ninguno... Todo esto es absurdo, porque detrás de cada lágrima me voy perdiendo, y entonces ya no queda nada.


Me encanta ese mundo paralelo en que todo permanece, en que no valoramos nada por lo mismo, en que somos seres arrogantes e indiferentes... Pero sonreímos.


Déjame encontrarle algún sentido a esta rutina, la de besarte por tratar de abarcar más que un 'Te amo', la de abrazarte cuando quiero pedirte que te quedes siempre, la de escribirte cuando en realidad quiero llorar...
Qué idiota y verdadera puedo llegar a ser cuando caigo en esta improvisación de mis sentimientos, cuando soy capaz de percibir este matiz que me da lo incierto, el instante que no duró más que eso...


No es lo mejor que puedo hacer, pero lo que se anestecia deja de doler. ¿Por qué no permitir que se sienta con fuerza otra vez? Irrumpiendo en el pensamiento armónico de este ritmo acelerado...
A veces hay que aguardar los sueños, dejar de ser tan impacientes... Permanecer unos segundos más en el momento antes de que se escape para siempre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Say what you have to say