Me detengo a pensar un instante. Repaso en mi mente tantos momentos que hemos vivido juntos, y separados. Recuerdo sonrisas, abrazos indiferentes, lágrimas desconsoladas, rabia, incomprensión... Son pocas las sonrisas; más bien hemos construido momentos efímeros, en que fingimos que a ambos nos importa, cuando en realidad no vivimos más que de un compromiso, alguna especie de promesa legal, en que tú evitas involucrarte en más problemas y yo debo sentirme satisfecha; "El peor es nada".
Han habido momentos irreflexivos, en que me ha costado comprender las razones de este abandono, las bases que hay tras nuestra relación. Hace años resultaba difícil entender por qué las cosas se habían dado de esta manera, pero entonces todo cobra sentido. Son pocas aquellas relaciones que perduran de modo desinteresado; eso debe ser amar de verdad. Lo nuestro no es más que una "tarea" que debemos cumplir cada fin de semana.
Hoy buscas hacerme reflexionar con respecto a algo, y lo estás logrando. Algunos intentan encontrar una razón lógica, para mí sólo se esconde tu auténtico egocentrismo, tu personalidad intrínsecamente narcisista.
Me dejas atrás, jamás te ha importado aquello que no puedes sentir... (¿Alguna vez has sentido algo?). Me regalas un día nublado, encerrándome en mis pensamientos, intentando comprender el miedo que siento, la tristeza que me invade a cada segundo.
En este preciso momento, yo trato de encontrar mis propias razones, algo que me haga entender. Cuando tienes veinte años entras a darte cuenta que a veces es mejor no buscarlas, podrías encontrarte con algo que no quieres saber realmente.
Querías hacerme sentir culpable... Pero adivina: El único culpable aquí eres tú.
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domingo, 10 de junio de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
Mi silencio
Equivoco las palabras, no coinciden mis razones... No creo que nada sea suficiente y por eso prefiero quedarme; volver, entre mis miedos enredada.
Intento, de corazón busco soluciones. Nada me dice que mi confusión no sea algo permanente, nadie me asegura que estos temores vayan a marcharse.
Olvídalo, tú no lo sabrías ni aunque mi corazón lo dijera a gritos.
Intento, de corazón busco soluciones. Nada me dice que mi confusión no sea algo permanente, nadie me asegura que estos temores vayan a marcharse.
Olvídalo, tú no lo sabrías ni aunque mi corazón lo dijera a gritos.
domingo, 15 de enero de 2012
Maldita
Maldito el instante en que no estamos juntos, maldito el tiempo que se me escurre entre los dedos cuando estoy contigo, y maldito sea por pasar lentamente cada segundo frente a mis ojos cuando no lo estoy.
Maldita mi sonrisa que no quiere quedarse otro rato; malditos los gritos, la rabia y la autoridad.
Maldita, maldita, maldita.
Maldita la vida que se hace tan larga, maldita la historia que se vuelve tan corta. Maldito este espacio en el que existo, y la muerte con la que convivo. Malditos los gritos, la rabia y la autoridad.
Maldito materialismo. Maldita por creer que acallas mi corazón, que aplacas mis emociones.
Malditas mis lágrimas que no quieren parar, maldita mi boca que no puede hablar. Malditos mis dedos, que les ha dado por escribir, maldito el instante que me toca vivir.
Malditos los gritos, la rabia y la autoridad.
Hoy no existo y mejor así
Maldita mi sonrisa que no quiere quedarse otro rato; malditos los gritos, la rabia y la autoridad.
Maldita, maldita, maldita.
Maldita la vida que se hace tan larga, maldita la historia que se vuelve tan corta. Maldito este espacio en el que existo, y la muerte con la que convivo. Malditos los gritos, la rabia y la autoridad.
Maldito materialismo. Maldita por creer que acallas mi corazón, que aplacas mis emociones.
Malditas mis lágrimas que no quieren parar, maldita mi boca que no puede hablar. Malditos mis dedos, que les ha dado por escribir, maldito el instante que me toca vivir.
Malditos los gritos, la rabia y la autoridad.
Hoy no existo y mejor así
domingo, 23 de octubre de 2011
Creo en ti; me tienes a mí
La sensación de abandono, de no poder dormir aunque la luna esté en su punto máximo; de no querer vivir aunque todo fuera de ti brille con intensidad, de no saber expresar la rabia, porque se trata de un mero enojo.
La sensación de que todo va en desorden total: estrés incomprensible.
La tristeza, la sonrisa fingida... La nostalgia de no pertenecer.
Y aunque podamos recordar todo lo que un día deseamos, no es buena idea tener a la memoria tan presente cuando sabes que al corazón le pueden pasar una cuenta millonaria. Entre los recuerdos te das cuenta de que la realidad no es capaz de concretar tus sueños...
¿Sabes?
Tal vez lo único que hace falta es algo de cariño... Una espolvoreada de ese polvo mágico de color rosa, una sonrisa verdadera, una mano que te permita volver a empezar, una mirada que diga "Creo en ti; me tienes a mí".
La sensación de que todo va en desorden total: estrés incomprensible.
La tristeza, la sonrisa fingida... La nostalgia de no pertenecer.Y aunque podamos recordar todo lo que un día deseamos, no es buena idea tener a la memoria tan presente cuando sabes que al corazón le pueden pasar una cuenta millonaria. Entre los recuerdos te das cuenta de que la realidad no es capaz de concretar tus sueños...
¿Sabes?
Tal vez lo único que hace falta es algo de cariño... Una espolvoreada de ese polvo mágico de color rosa, una sonrisa verdadera, una mano que te permita volver a empezar, una mirada que diga "Creo en ti; me tienes a mí".
sábado, 23 de abril de 2011
Alone
Las lágrimas devuelta a los ojos. No tengo cara para mirarte… Para decirte ‘’No sabes lo preocupada que estoy por ti’’.
¿Es válido intentar prolongar la vida de una persona? ¿Es seguro que en realidad no estamos tan sólo prolongando el sufrimiento?
Es injusto querer atenuar el dolor, por puro miedo a quedarnos solos… Por terror a afrontar nuestra realidad.
Si fuera el último día, tal vez tendría que guardarme la sonrisa… Pero estaría segura de haberle reconocido la mentira.
No… No me comí la comida, pero tampoco tenía ganas de devolver el valioso juguetito que sacaste de la vitrina… Sería mi cumpleaños número siete otra vez.
Tus recuerdos llegan rodeados de misterios junto a la carta que encontré en tu closet, y que nunca entregaste… Maldita costumbre que heredé de ti… Gracias.
Tu foto demasiado hermosa, y tus ojos grises que no se parecen a los de nadie. La manía de enfermar al perro con chocolates, y el último trago de vino…
No tengo el valor suficiente para llorarte en el hombro y rogarte que no te vayas… Soy demasiado orgullosa como para pedirle a la vida que me devuelva el instante que perdí.
Voy a escribirte de nuevo, para que sepas que la poesía jamás quedará de lado… Para que sepas que siempre he sido tan testaruda como tú, para que sepas que me siento feliz de ello.
Guardar en mí lo que de ti va quedando…
¿Es válido intentar prolongar la vida de una persona? ¿Es seguro que en realidad no estamos tan sólo prolongando el sufrimiento?
Es injusto querer atenuar el dolor, por puro miedo a quedarnos solos… Por terror a afrontar nuestra realidad.
Si fuera el último día, tal vez tendría que guardarme la sonrisa… Pero estaría segura de haberle reconocido la mentira.
No… No me comí la comida, pero tampoco tenía ganas de devolver el valioso juguetito que sacaste de la vitrina… Sería mi cumpleaños número siete otra vez.
Tus recuerdos llegan rodeados de misterios junto a la carta que encontré en tu closet, y que nunca entregaste… Maldita costumbre que heredé de ti… Gracias.
Tu foto demasiado hermosa, y tus ojos grises que no se parecen a los de nadie. La manía de enfermar al perro con chocolates, y el último trago de vino…
No tengo el valor suficiente para llorarte en el hombro y rogarte que no te vayas… Soy demasiado orgullosa como para pedirle a la vida que me devuelva el instante que perdí.
Voy a escribirte de nuevo, para que sepas que la poesía jamás quedará de lado… Para que sepas que siempre he sido tan testaruda como tú, para que sepas que me siento feliz de ello.
Guardar en mí lo que de ti va quedando…
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