He estado desaparecida, enigmática, sin historias, corta de palabras... Concisa y muy confusa, un tanto histérica, paranoica, desaliñada, sin ganas de nada... He estado diferente, y extraño estar como estaba antes.
De un segundo a otro voy sintiendo que mi vida pierde el sentido. Hablo mucho de los miedos que tengo; de no saber a dónde voy, quién soy, ni qué será de mí.
Aún tengo el amor, que me hace vivir, me hace soñar, me hace sentir... sin embargo, a veces lo siento desaparecer. Siento que incluso aquél sentimiento que me parece perfecto se desvanece y pierde su sentido junto a todo el resto de las cosas.
Me encuentro, de un segundo a otro, encapsulada en mis sentimientos, pensando sobre cosas más profundas o -tal vez- menos relevantes. Me encuentro pensando sobre el mundo en el que vivimos, las cosas que hacemos, lo que nos hace ser, o no ser... Me encuentro filosofando demasiado, y eso me lleva a un recuerdo que preferiría borrar de mi memoria, o a la idea de que no he hecho nada por esta vida, o a que tengo cientos de proyectos aún sin concretar.
He estado diferente. Desaparecida, con ganas de escribir, pero aún así, evadiéndolo: sintiendo que no tengo la capacidad de hacerlo, que he perdido el don, que no soy nadie, que no se de dónde vengo, ni a dónde voy.
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martes, 6 de noviembre de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
Crisis vocacional
"¿Quién no ha tenido una alguna vez?" - decían mis amigos.
Para mí seguía siendo inaceptable. "No todos", pensaba yo. Cuando entré a la universidad, luego de haber decidido que estudiaría periodismo, me prometí a mí misma que no me cambiaría de carrera. Tenía que terminar aquello con lo que había empezado, y no estaba dispuesta a permitir que los sentimientos se involucraran. Después de todo ¿estaría plenamente feliz en alguna carrera? Creo que no nací para nada (como alguna vez dije, o no soy buena en nada, o soy un poco buena en muchas cosas).
Los pensamientos se alborotaban en mi cabeza, y pronto ya era demasiado tarde para detener las lágrimas. Extrañamente, ésta vez (probablemente primera vez en mi vida) dejé a Kelly con su música, dejé el blog y las entradas, dejé los papeles manchados de lágrimas y decidí hablar... Después de todo ¿por qué no hacerlo? Tenía a la persona perfecta a mi lado. La única persona con la que he tenido suficiente confianza como para abrir las puertas de mi corazón.
Luego de esa conversación, mis emociones comenzaron a ceder; la racionalidad se apoderó de mí, y esa noche barajaba todas las posibilidades. Por suerte, a alguna hora debía llegar mi extasiante distracción.
Esperé al momento indicado, y, apresuradamente -debo reconocerlo- tomé una decisión (aunque aún no es definitiva). La impulsividad logró calmar mi ansiedad, y aún sigo con la idea de seguir dos carreras paralelas. Dejar periodismo no está entre mis opciones; pero se que no me siento completa así. Estoy buscando algo más, algo que llene esta parte de mí que aún permanece vacía.
Periodismo y pedagogía básica. Tal vez tú creas que será demasiado para mí, pero estoy dispuesta a aceptar el desafío...
Desde un marco lejano, me veo a mí misma persiguiendo un sueño, corriendo desesperadamente por alcanzarlo. Nada importa mientras disfrute el camino hacia esa realización.
Aquí voy
Para mí seguía siendo inaceptable. "No todos", pensaba yo. Cuando entré a la universidad, luego de haber decidido que estudiaría periodismo, me prometí a mí misma que no me cambiaría de carrera. Tenía que terminar aquello con lo que había empezado, y no estaba dispuesta a permitir que los sentimientos se involucraran. Después de todo ¿estaría plenamente feliz en alguna carrera? Creo que no nací para nada (como alguna vez dije, o no soy buena en nada, o soy un poco buena en muchas cosas).
Los pensamientos se alborotaban en mi cabeza, y pronto ya era demasiado tarde para detener las lágrimas. Extrañamente, ésta vez (probablemente primera vez en mi vida) dejé a Kelly con su música, dejé el blog y las entradas, dejé los papeles manchados de lágrimas y decidí hablar... Después de todo ¿por qué no hacerlo? Tenía a la persona perfecta a mi lado. La única persona con la que he tenido suficiente confianza como para abrir las puertas de mi corazón.
Luego de esa conversación, mis emociones comenzaron a ceder; la racionalidad se apoderó de mí, y esa noche barajaba todas las posibilidades. Por suerte, a alguna hora debía llegar mi extasiante distracción.
Esperé al momento indicado, y, apresuradamente -debo reconocerlo- tomé una decisión (aunque aún no es definitiva). La impulsividad logró calmar mi ansiedad, y aún sigo con la idea de seguir dos carreras paralelas. Dejar periodismo no está entre mis opciones; pero se que no me siento completa así. Estoy buscando algo más, algo que llene esta parte de mí que aún permanece vacía.
Periodismo y pedagogía básica. Tal vez tú creas que será demasiado para mí, pero estoy dispuesta a aceptar el desafío...
Desde un marco lejano, me veo a mí misma persiguiendo un sueño, corriendo desesperadamente por alcanzarlo. Nada importa mientras disfrute el camino hacia esa realización.
Aquí voy
sábado, 14 de abril de 2012
Veinte (o diecisiempre)
Mañana a las 19 horas con 19 minutos, estaré dejando mis 19 años. No sé si me siento preparada, pero puede que sea un tema netamente emocional. Mi cumpleaños siempre me pone sensible.
No quiero cumplir 20; tal vez porque siento que se me escapa la vida, tal vez porque siento que los sueños se me acercan demasiado. ¿No es este el momento preciso para poner manos a la obra y concretar todo lo que un día anhelé? Después de todo, el camino que elijo está forjando, paso a paso, mi destino.
Deseo tantas cosas para mi vida, y mi cumpleaños me recuerda que ha pasado un año más, y yo sigo persiguiendo los mismos sueños.
Me aterra no tener el tiempo suficiente, me llena saber que avanzo hacia un futuro que yo misma estoy haciendo.
"Todo pasa por algo" - me repito a mí misma.
Los días han estado agitados. Más de lo normal, eso es seguro.
Suena "Stronger" de Kelly Clarckson, y yo decido levantarme a estudiar porque la próxima semana tengo certámenes todos los días.
A sólo horas de cumplir veinte años, me siento orgullosa de mí misma como persona, intento dar lo mejor cada día, ayudar a quienes lo necesitan, e ir realizando sueños sin pasar a llevar a nadie. No pretendo ser perfecta, sólo quisiera estar segura de no irme de esta vida sin haber hecho algo por ella.
Por fin estoy realizando sueños de mi infancia: El lunes 16 (con veinte años y un día) empiezan mis clases de canto; y ya llevo dos sesiones de danza, la próxima semana sigo con ellas, y pretendo quedarme por bastante tiempo.
Casi veinte años, y las muelas del juicio se han dignado a aparecer. Malditas; pero no importa. Me lleno de valor, porque en algunos días más me ingresan a pabellón para sacar esos dientes no deseados.
"What doesn't kill you makes you stronger", me dice Kelly al oído.
No quiero cumplir 20; tal vez porque siento que se me escapa la vida, tal vez porque siento que los sueños se me acercan demasiado. ¿No es este el momento preciso para poner manos a la obra y concretar todo lo que un día anhelé? Después de todo, el camino que elijo está forjando, paso a paso, mi destino.
Deseo tantas cosas para mi vida, y mi cumpleaños me recuerda que ha pasado un año más, y yo sigo persiguiendo los mismos sueños.
Me aterra no tener el tiempo suficiente, me llena saber que avanzo hacia un futuro que yo misma estoy haciendo.
"Todo pasa por algo" - me repito a mí misma.
Los días han estado agitados. Más de lo normal, eso es seguro.
Suena "Stronger" de Kelly Clarckson, y yo decido levantarme a estudiar porque la próxima semana tengo certámenes todos los días.
A sólo horas de cumplir veinte años, me siento orgullosa de mí misma como persona, intento dar lo mejor cada día, ayudar a quienes lo necesitan, e ir realizando sueños sin pasar a llevar a nadie. No pretendo ser perfecta, sólo quisiera estar segura de no irme de esta vida sin haber hecho algo por ella.
Por fin estoy realizando sueños de mi infancia: El lunes 16 (con veinte años y un día) empiezan mis clases de canto; y ya llevo dos sesiones de danza, la próxima semana sigo con ellas, y pretendo quedarme por bastante tiempo.
Casi veinte años, y las muelas del juicio se han dignado a aparecer. Malditas; pero no importa. Me lleno de valor, porque en algunos días más me ingresan a pabellón para sacar esos dientes no deseados.
"What doesn't kill you makes you stronger", me dice Kelly al oído.
jueves, 22 de marzo de 2012
Prepráctica para papás
Transeúntes y automovilistas nos miraban extrañados. En cada semáforo, a uno que otro se le escapaba una sonrisa o un gesto de incomprensión. No era para menos, pues Guillermo, mi pololo de 23 años, manejaba una Kia Carnival con 5 niños en su interior y conmigo de copiloto. Para volver la situación aún más divertida, Guillermo llevaba unos lentes de mujer que no pasaban desapercibidos.
Por supuesto que la van no nos pertenecía, ni mucho menos los niños que viajaban en su interior. Todo aquello era un préstamo del hermano mayor de mi pololo. Era día de cuidar a los pequeños, y los lentes eran un complemento ideal según él porque volvían aquella situación aún más inusual para cualquiera que observara desde fuera.
Parecían preguntarse cómo era posible que existieran padres tan prematuros, o miraban con cara de interés; tal vez intentando averiguar dónde nos habíamos conseguido cirugía plástica con tan increíbles resultados.
Ignoramos las miradas, a ambos nos divierte un poco hacer el ridículo.
En la Kia, sonaba el hit de este verano a todo volumen. “Nossa, nossa…” cantábamos todos a coro. Blanquita y María tenían una coreografía rigurosamente ensayada, ambas coincidían con perfección en cada uno de los pasos. Juanito e Ignacio hacían movimientos a toda velocidad y seguían el ritmo de la música. Por su parte Domingo, el más pequeño de todos, hacía su aporte con sonrisas y aplausos que sazonaban de ternura aquella escena particular.
Fue lo mismo con cada una de las canciones que escuchamos durante el trayecto. Todos querían demostrar sus talentos, y mi pololo y yo no dejábamos de corear cada una de las melodías.
Llegamos a la piscina en la casa de mi suegra, y los niños bajaron del auto gritando y cantando restos de la canción que acababa de sonar.
“Niños en una pieza, niñas en la otra”, dijo Guillermo cuando entramos a la casa. Todos acatamos la instrucción, y en poco tiempo estábamos listos para disfrutar de una tarde de piscina que resultaría inolvidable.
Domingo se nos adelantó. Saltó al agua sin siquiera pensarlo, y sus risitas encantadoras nos persuadieron de seguir su ejemplo. Mi pololo salió tras él, y comenzaron una serie de piqueros que serían la entretención del pequeño de dos años hasta el final de la tarde.
Nadamos, nos reímos e hicimos competencias de todo tipo. Juanito deslumbró con las mejores bombitas de agua, salpicando a todo lo que había a su alrededor; María demostró su talento con las volteretas acuáticas, que ejecutaba con rapidez hacia atrás y hacia adelante. Ignacio probó su puntería dándole en la cabeza a mi pololo con una pelota de fútbol, y Blanquita hacía eternas invertidas dentro de la piscina.
Luego de un par de horas, nuestra presencia en el lugar dejó de parecer tan agradable. Los gritos del grupo provocaron que algunas personas nos miraran con cara de disgusto, sin embargo, a ninguno de nosotros pareció importarle. Íbamos a pasar un buen rato, y nada podría cambiar eso.
Probablemente, ninguno de los adultos presentes en el sector pensó que podíamos hacer más ruido del que ya estábamos haciendo; pero tuvimos la brillante idea de jugar Marco Polo, y la paz se escapó por completo de sus manos. Algunos incluso decidieron abandonar el lugar, probablemente por sanidad mental.
Estábamos en evidente desventaja cada vez que a Juanito le tocaba pillar. Le hacía honor a sus talentos en natación braceando tan rápido que no alcanzábamos a escapar. Guillermo y yo teníamos un juego seductor, en que nuestras voces se buscaban la una a la otra y nos perseguíamos con delicadeza. Domingo jamás pudo entender cuándo era que tenía que responder “Polo”, a pesar de eso, sus sonrisas delataban que estaba pasando un buen rato con nosotros.
Abandonamos la piscina a eso de las siete de la tarde sólo porque el frío ya era excesivo. Nos secamos rápidamente con las toallas, envolvimos a los más pequeños en las suyas y subimos al departamento entre risas y canciones incompletas.
Mi suegra nos esperaba con una once de niños en la cocina. Me sentí pequeña otra vez cuando me preguntó si prefería un paquete de galletitas con forma de dinosaurio, o uno de Oreo. Nos sentamos todos a la mesa y comenzaron los chistes. Cada uno tenía los suyos para contar, y todas las veces yo era la última en entender. Nos reíamos a carcajadas de la incoherencia de algunos, de la ordinariez de otros, y de mi bajo nivel de comprensión para los chistes.
Cuando volvimos a la casa de los niños nos esperaban en el refrigerador unos helados que mi pololo había comprado de sorpresa. Servimos potes repletos de helado de frambuesa, chocolate y manjar chips. Parecía nuestra segunda once del día, pero la agitada tarde de piscina que habíamos tenido justificaba tanto apetito.
En la mesa conversamos sobre el mago enmascarado. Cada uno me contó su truco preferido. Ignacio resultó ser un fanático de la magia, y me contaba con brillo en los ojos sobre los capítulos más impactantes.
A pedido de los niños, el día terminó con maratón de películas. En una pieza estábamos Domingo, María, Ignacio y yo viendo “El Gato con Botas”, y en la otra, Blanquita, Guillermo y Juanito viendo la primera parte de “Harry Potter y las reliquias de la muerte”. El pequeño de dos años pidió sentarse a mi lado, y me dio un beso en el brazo que pareció una señal de agradecimiento por aquel día tan divertido que les habíamos regalado. Comimos palomitas de maíz y disfrutamos de las películas.
Cuando llegó la hora de irnos, los niños nos suplicaron que nos quedáramos un rato más; sin embargo, ya era demasiado tarde, y yo debía volver a mi casa.
“Pronto será mi cumpleaños”, les dije, “me encantaría que me acompañaran ese día; podríamos ir todos juntos a tomar un helado”. Pareció encantarles la idea, y María incluso propuso que después de los helados cocináramos pizza en su casa.
Tomé a Domingo entre mis brazos y le di un sonoro beso en la mejilla. Cuando lo dejé en el suelo, Guillermo me miró sonriendo y dijo “Aún no estoy listo para ser papá”. Sólo esa frase bastó para que se ganara un golpecito en el brazo.
A la mañana siguiente, recibí el correo de la coordinadora de carrera solicitando que inscribiera mi último ramo "¿No habrá una prepráctica para papás?", me pregunté.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Sola, loca, culpable.
Termina la primera, y última clase del día. Yo canto a viva voz una de mis canciones favoritas de la infancia: "Two in a million". ¿Y que más puedo hacer si el grupo que admiraba a mis siete años se ha vuelto a reunir?
El recuerdo me remece el corazón, siento un leve escalofrío y paso a la siguiente canción. "S Club!", gritamos a coro.
Es día polémico, día de alianzas, día de estar floja y no hacer nada más que escribir.
Todo comenzó esta mañana con los Trending Topic en Twitter que no pudieron pasar desapercibidos, qué no ocurría hoy? Estábamos llenos de "eventos".
A tanta noticia, le siguieron un par de waffles con poca miel. Odio cuando se acaba y tengo que maltratar el envase con tal de conseguir una gotita de su contenido ¿A quién no le ha pasado?
Llegué tarde, como siempre, y bailé como nunca.
¡AZUL! ¡AZUL! Estábamos llenos de entusiasmo, dispuestos a ganar todas las competencias a costa de (casi) cualquier cosa.
Luego lo inesperado; la rabia desatada, la copucha en su máxima expresión y un vaso de agua que me pareció eterno.
Mi "Galán Galeno" me ha tenido abandonada todo el día; temas de trabajo, por supuesto. Yo sólo me pregunto si hará falta que ponga un aviso de "Se busca reemplazante". ¿Qué hago si estoy cariñosa y el cabro es tan trabajador? Pequeño detalle, olvidé decirle que en mis complejos de princesa necesito de su amor las 24 horas del día. (Bueno, bueno... Tal vez no taaaanto)
Quiero irme a dormir. Puede ser culpa; mi subconsciente sabe que son las ocho de la noche y aún no he hecho nada.
"¿Que importa?", me pregunta sarcástico el pequeño demonio en mi hombro izquierdo...
Me lleno la boca de cereales y doy media vuelta para contemplar mi cama con deseo.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Sabes en que anda mi corazón
Cada día a tu lado se ha vuelto una fascinante historia; un sueño del que no quiero despertar.
Este parece el final feliz de la novela que jamás terminé de escribir... Parece el inicio de la segunda parte de esa saga que existe sólo en mi cabeza; parece que al fin esta neurótica puede respirar tranquila.
No sé si en realidad ocurre, o es sólo mi imaginación, pero siento que el tiempo se detiene cada vez que te veo; sonrío y mi guatita se repleta de mariposas de todos los colores: Siento vértigo, ansiedad, mareos... Siento que todo es perfecto, aunque tan momentáneo.
Cuando tengo tiempo de sumergirme un momento en los recuerdos de estos últimos días, no son más que locuras, sonrisas, cariño... pienso que de un momento a otro todo parece tan mágico.
¡Es culpa de él!
Por él que ando con la cabeza en las nubes, el corazón acelerado y la mirada perdida en ninguna parte.
¡Es culpa de él! Y se siente hermoso...
"Sólo con tu mirada vivo mi cuento de hadas,
mírame y soy feliz" :)
Este parece el final feliz de la novela que jamás terminé de escribir... Parece el inicio de la segunda parte de esa saga que existe sólo en mi cabeza; parece que al fin esta neurótica puede respirar tranquila.
No sé si en realidad ocurre, o es sólo mi imaginación, pero siento que el tiempo se detiene cada vez que te veo; sonrío y mi guatita se repleta de mariposas de todos los colores: Siento vértigo, ansiedad, mareos... Siento que todo es perfecto, aunque tan momentáneo.
Cuando tengo tiempo de sumergirme un momento en los recuerdos de estos últimos días, no son más que locuras, sonrisas, cariño... pienso que de un momento a otro todo parece tan mágico.
¡Es culpa de él!
Por él que ando con la cabeza en las nubes, el corazón acelerado y la mirada perdida en ninguna parte.
¡Es culpa de él! Y se siente hermoso...
"Sólo con tu mirada vivo mi cuento de hadas,
mírame y soy feliz" :)
sábado, 17 de diciembre de 2011
La vida en bicicleta
¡Por fin fui a buscar la bicicleta! Hace meses la había dejado en el lugar de las reparaciones; y de irresponsabilidad, falta de tiempo, entre tantas otras "excusas", jamás fui a buscarla; hasta ayer.
Apenas la recibí, salí a darme una vuelta larga: Había olvidado cuán maravilloso podía sentirse la brisa golpeando contra mi cara, el viento elevando mi pelo, la velocidad sintiéndose con intensidad en mis mejillas.
El placer fue suficiente como para querer repetir la experiencia en la noche. A eso de las 21 hras, salí de casa con mi bicicleta, puse en mis oídos la música a todo volumen y comencé a pedalear sin saber a dónde ir. Fui lejos, fue hermoso.
Llegué agotada a casa, aún así, no bastó para dormir bien.
Esta mañana estaba cansada; me quedé en la cama hasta las 12 y algo... No me decidía a levantarme; quería un "Día de pijama".
Acabé almorzando en casa de mi abuela, saqué a pasear a mi perro en bici y disfruté las vueltas más de la cuenta. Aunque hacía calor, me fascina ver a mi perro mover su cola de un lado a otro.
Ambos llegamos a casa exhaustos.
Estoy aprendiendo a usar mi BlackBerry, y debo decirles, soy un desastre en esto de las nuevas tecnologías.
Mi día terminó con olor a chocolate y galletas de Navidad... Cada vez falta menos para esa maravillosa fecha.
...Como lo extraño cuando no está aquí :(
Apenas la recibí, salí a darme una vuelta larga: Había olvidado cuán maravilloso podía sentirse la brisa golpeando contra mi cara, el viento elevando mi pelo, la velocidad sintiéndose con intensidad en mis mejillas.
El placer fue suficiente como para querer repetir la experiencia en la noche. A eso de las 21 hras, salí de casa con mi bicicleta, puse en mis oídos la música a todo volumen y comencé a pedalear sin saber a dónde ir. Fui lejos, fue hermoso.
Llegué agotada a casa, aún así, no bastó para dormir bien.
Esta mañana estaba cansada; me quedé en la cama hasta las 12 y algo... No me decidía a levantarme; quería un "Día de pijama".
Acabé almorzando en casa de mi abuela, saqué a pasear a mi perro en bici y disfruté las vueltas más de la cuenta. Aunque hacía calor, me fascina ver a mi perro mover su cola de un lado a otro.
Ambos llegamos a casa exhaustos.
Estoy aprendiendo a usar mi BlackBerry, y debo decirles, soy un desastre en esto de las nuevas tecnologías.
Mi día terminó con olor a chocolate y galletas de Navidad... Cada vez falta menos para esa maravillosa fecha.
...Como lo extraño cuando no está aquí :(
sábado, 3 de diciembre de 2011
Ceder
A veces no me puedo decidir... Parece que entre el sí y el no hay siempre una abrumadora diferencia, y sin embargo, hay días en que quisieras que alguien más pudiera decidir por ti.
Ayer, a último momento, me decidí a salir de casa.
Terminamos en donde no habíamos planeado, y aunque todo el esquema en mi cabeza estaba desordenado, pasábamos un buen rato caminando bajo la luna y las estrellas.
Llegan sonrisas y momentos fugaces a mi memoria. Todo pasa muy rápido cuando estás teniendo un buen rato con alguna persona que te resulta agradable.
Sigue caminando, más luna, más estrellas, más historias... Sigo caminando, suena en mi cabeza "One in this world".
Ayer, a último momento, me decidí a salir de casa.
Terminamos en donde no habíamos planeado, y aunque todo el esquema en mi cabeza estaba desordenado, pasábamos un buen rato caminando bajo la luna y las estrellas.
Llegan sonrisas y momentos fugaces a mi memoria. Todo pasa muy rápido cuando estás teniendo un buen rato con alguna persona que te resulta agradable.
Sigue caminando, más luna, más estrellas, más historias... Sigo caminando, suena en mi cabeza "One in this world".
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Desordenada
¡Estoy con un resfrío tremendo! La he sufrido con fiebre, dolor de garganta y malestares físicos... pero he pasado buenos momentos frente a la computadora (sí, me siento un tanto sola cuando digo eso).
La tarde se ha llenado de sonrisas; aunque parezca que el estar enferma me podría tener demasiado decaída, resulta que encontré mi razón para sacar ánimos. Estoy con ganas de ser princesa, al menos por un rato, y creer que esa razón permanecerá.
El esmalte en mis uñas ya está gastado, pero sé que habrá tiempo de sobra para darles un retoque antes del segundo matrimonio que me espera para este año.
Parece que tengo a todo el mundo en una constante prueba, a ver si encuentro por ahí lo que estoy buscando. "¿Serás tú lo suficientemente príncipe como para hacerme compañía toda la noche?". Establecí el sábado como plazo máximo para tomar mi decisión.
Suena "My life would suck without you", yo muevo mi cabeza de un lado a otro y la jaqueca se vuelve a apoderar de mí. ¡Estoy feliz, quiero saltar, quiero correr, quiero gritar!
Y canto a toda voz (en lo posible, y considerando mi garganta estropeada):
'Cause we belong toghether now, yeah!
Forever united here somehow, yeeaah!
You've got a piece of me, and honestly,
My life would suckwithout you!!!
La tarde se ha llenado de sonrisas; aunque parezca que el estar enferma me podría tener demasiado decaída, resulta que encontré mi razón para sacar ánimos. Estoy con ganas de ser princesa, al menos por un rato, y creer que esa razón permanecerá.
El esmalte en mis uñas ya está gastado, pero sé que habrá tiempo de sobra para darles un retoque antes del segundo matrimonio que me espera para este año.
Parece que tengo a todo el mundo en una constante prueba, a ver si encuentro por ahí lo que estoy buscando. "¿Serás tú lo suficientemente príncipe como para hacerme compañía toda la noche?". Establecí el sábado como plazo máximo para tomar mi decisión.
Suena "My life would suck without you", yo muevo mi cabeza de un lado a otro y la jaqueca se vuelve a apoderar de mí. ¡Estoy feliz, quiero saltar, quiero correr, quiero gritar!
Y canto a toda voz (en lo posible, y considerando mi garganta estropeada):
'Cause we belong toghether now, yeah!
Forever united here somehow, yeeaah!
You've got a piece of me, and honestly,
My life would suck
lunes, 28 de noviembre de 2011
Kuchen de nuez
Nos fuimos "a dedo" esta mañana y resultó ser la mejor decisión; llegamos justo a tiempo para pasar a comprar un café y estar sentadas 15 minutos antes de que la clase comenzara. Me quedé, como casi siempre, con los ojos pegados en la vitrina mirando ese kuchen de nuez que tanto llama mi atención.
Comenzamos con una buena nota y Kelly Clarckson a todo volumen en mis oídos. Me encaminé a la sala donde tenía que rendir mi primer examen. Les seré honesta... no estudié nada, pero no me sentía nerviosa. Salí en cosa de minutos.
Mis personas favoritas en toda la universidad son la mejor compañía que uno puede desear.
Examen formal... Iba de falda entubada corta, tacones de 11 centímetros y una blusa blanca que considero hermosa ¿Secretaria o prostituta? Parece que la respuesta quedó a juicio del profesor -quien me parece un pedófilo aunque sólo tenga unos cuantos años más que yo-.
Sentí que una oportunidad pasaba entre mis manos y me quise aferrar a ella, más fue imposible. "I get what I want", seguía diciendo Kelly. Me quedo con las sonrisas del momento... Con las palabras "ángel" y "carisma".
Abracé a mi amiga, y tratando de guardar la tristeza, dejé que su cariño y comprensión me invadieran. Ella sabe cómo mejorar mi día: La fórmula perfecta son unos Starburst rojos y amarillos, una falda corta y jugar con la coincidencia en forma descarada... Ella sí sabe de destino: me puso justo en el camino.

Maravillas: probé el kuchen de nuez.
Al llegar a mi casa me recosté en mi cama y caí profundamente dormida... Con la llegada de la noche, mi resfrío empeoró.
Comenzamos con una buena nota y Kelly Clarckson a todo volumen en mis oídos. Me encaminé a la sala donde tenía que rendir mi primer examen. Les seré honesta... no estudié nada, pero no me sentía nerviosa. Salí en cosa de minutos.
Mis personas favoritas en toda la universidad son la mejor compañía que uno puede desear.
Examen formal... Iba de falda entubada corta, tacones de 11 centímetros y una blusa blanca que considero hermosa ¿Secretaria o prostituta? Parece que la respuesta quedó a juicio del profesor -quien me parece un pedófilo aunque sólo tenga unos cuantos años más que yo-.
Sentí que una oportunidad pasaba entre mis manos y me quise aferrar a ella, más fue imposible. "I get what I want", seguía diciendo Kelly. Me quedo con las sonrisas del momento... Con las palabras "ángel" y "carisma".
Abracé a mi amiga, y tratando de guardar la tristeza, dejé que su cariño y comprensión me invadieran. Ella sabe cómo mejorar mi día: La fórmula perfecta son unos Starburst rojos y amarillos, una falda corta y jugar con la coincidencia en forma descarada... Ella sí sabe de destino: me puso justo en el camino.

Maravillas: probé el kuchen de nuez.
Al llegar a mi casa me recosté en mi cama y caí profundamente dormida... Con la llegada de la noche, mi resfrío empeoró.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Happy, angry, sad: Thinkin' 'bout you
Vuelvo a sonreír, aunque sé que no es más que un estado pasajero. Él tiene permiso para hacerme reír, enojar, e incluso llorar. Son las ventajas de ser "mi idiota".
Pienso que no habrá nada más que hacer con esta realidad... Y mientras camino rumbo a mi casa, deseando estar sentada frente a mi computadora para poder escribir, pienso también en las vueltas de la vida, en la inmortalidad del cangrejo, en el idiota que me hace reír, enojar y llorar.
"Wish you were here" suena en mis oídos; y me siento identificada con esa canción que acompaña mis momentos de soledad. No dejo de dar vueltas su melodía en mi cabeza.
Me pregunto por qué la casualidad será tan poco casual; apuro el paso porque sólo quiero encerrarme en mi pieza... Estar sola conmigo misma, aunque eso sea probablemente lo que más odio hacer.
Vuelvo a mis pensamientos, y me digo a mí misma: "Estás así porque has tenido una semana terrible". Mi subconsciente responde: ¿¡A quién crees que engañas!? ...Y es cierto, si al fin y al cabo, sólo estoy pensando en él; sólo estoy dándole permiso de aparecer en mis sentimientos una vez más, hoy como siempre... De hacerme reír, enojar y llorar.
Pienso que no habrá nada más que hacer con esta realidad... Y mientras camino rumbo a mi casa, deseando estar sentada frente a mi computadora para poder escribir, pienso también en las vueltas de la vida, en la inmortalidad del cangrejo, en el idiota que me hace reír, enojar y llorar.
"Wish you were here" suena en mis oídos; y me siento identificada con esa canción que acompaña mis momentos de soledad. No dejo de dar vueltas su melodía en mi cabeza.
![]() |
| What I'd do to have you here? |
Vuelvo a mis pensamientos, y me digo a mí misma: "Estás así porque has tenido una semana terrible". Mi subconsciente responde: ¿¡A quién crees que engañas!? ...Y es cierto, si al fin y al cabo, sólo estoy pensando en él; sólo estoy dándole permiso de aparecer en mis sentimientos una vez más, hoy como siempre... De hacerme reír, enojar y llorar.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Dos eventos, una histérica, ningún acompañante
Llega lo inesperado.
¿¡OTRA!?
Sí.. Otra invitación.
Dos matrimonios y yo sin ninguna pareja que me acompañe a ellos.
¡Horror!
Aunque... Ésto comienza a ponerse divertido. ¿Quién sabe? Tal vez el príncipe me llegue de la misma forma inesperada que llegó la invitación.
Esta noche tengo pijamada de estudio con mis amigas. Es para preparar ese certamen de historia del que tanto he estado hablando el último tiempo. Estoy aterrada; pero voy con todas las ganas de aprenderme la materia el derecho y al revés (o mejor aún, comprenderla).
De seguro el tema de los príncipes estará en boca de todas; después de todo, ésta tarde hay mucho que contar.
¿Qué saben de príncipes idiotas? ¿Cómo puede una estar soñando con un tipo que sabe, es un tarado al cubo? ¿Qué haces para desencantarte cuando ni siquiera estás encantada?
¿¡OTRA!?
Sí.. Otra invitación.
Dos matrimonios y yo sin ninguna pareja que me acompañe a ellos.
¡Horror!
Aunque... Ésto comienza a ponerse divertido. ¿Quién sabe? Tal vez el príncipe me llegue de la misma forma inesperada que llegó la invitación.
Esta noche tengo pijamada de estudio con mis amigas. Es para preparar ese certamen de historia del que tanto he estado hablando el último tiempo. Estoy aterrada; pero voy con todas las ganas de aprenderme la materia el derecho y al revés (o mejor aún, comprenderla).
De seguro el tema de los príncipes estará en boca de todas; después de todo, ésta tarde hay mucho que contar.
¿Qué saben de príncipes idiotas? ¿Cómo puede una estar soñando con un tipo que sabe, es un tarado al cubo? ¿Qué haces para desencantarte cuando ni siquiera estás encantada?
martes, 1 de noviembre de 2011
Se busca príncipe
Cae en mis manos, hoy por fin, el anhelado parte de matrimonio de mi prima. Tal y como me lo temía, están cordialmente invitados "Dominique y su acompañante".Le doy la vuelta, lo leo por un lado y por el otro, y me agarro con angustia la cabeza entre las manos.
¿Acompañante? ¿Qué se supone que deba hacer?
Pongo a todo volumen la música de Kelly Clarckson en mis oídos y me dispongo a preparar un anuncio que (por supuesto) no publicaré.
El sentimiento es extraño. Una mezcla de alegría y tristeza... De saber con exactitud a quién quieres invitar, y conocer, aún mejor, a tu orgullo irreparable que jamás le pedirá que te acompañe a la fiesta.
No importa... Al menos no demasiado.
Primero de Noviembre. Junto con todo el drama del acompañante, me cae como teja en la cabeza el pensamiento de que se está acabando el año. "¡Terminarás tu primer año de universidad!", me dice a gritos el subconsciente; y eso deriva en que tal vez estos cuatro años que van quedando no se harán tan eternos.
¡¡COMIENZA LA BÚSQUEDA!! (Aunque no sé por qué busco un "tan perfecto" jaja ¡cosas de princesa!)
jueves, 27 de octubre de 2011
Un día de loca
Son pocos los que entienden cómo es tener 19 años... Peor aún, si eres mujer, estudias periodismo, y para colmo tienes 19 años.
Te toca andar por ahí haciendo el loco, esforzarte por dejar a un lado el pudor y la vergüenza; y cruzar los dedos e invocar a todos los dioses para que ningún conocido se cruce en tu camino.
¿Han ido alguna vez al aeropuerto de Santiago (Chile) a cantar? Les apuesto que no lo han hecho... Ni en el de Santiago, ni en el de ninguna otra ciudad. Y es que andar cantando en los aeropuertos no es algo que la gente haga con frecuencia.
Certamen de Taller de Comunicación Creativa: Y ahí estaba yo, cantando "Hakuna Matata" entre los cientos de seres humanos que luchaban contra el tiempo, contra el hambre, contra la vida y contra mi efusiva alegría.
Pasa que el ser humano es orgulloso, "cartucho", obstinado y mala onda... ¡Peor si es chileno! ¡Todavía peor si está en el aeropuerto!
Después de todas mis hazañas, me quedé anhelando un momento de tranquilidad efímera, una risa desconocida, un "lo siento" y un "vale la pena".
Es difícil afrontar el mundo con una sonrisa cuando casi toda la humanidad tiene la maldita tendencia a devolverte el gesto con disgusto... Sin embargo, vale hacerlo por ESE ser que es diferente, especial, único... Por ese que sí vino a repartir abrazos y sembrar amor.
miércoles, 26 de octubre de 2011
La victoria; dulce como el chocolate
Comenzó como un día cualquiera.
Ahí iba yo, reventando mis oídos, camino al paradero de micro. Como siempre, atrasada pero optimista.
Pasó una, y detrás de esa otra, y otra, y otra... Ningún conductor tuvo la amabilidad de detener sus puertas junto a mí (o al menos en el paradero en que me encontraba) para que pudiera partir, por fin, rumbo a mi universidad.
¡Pero mira tú cómo son las casualidades de la vida! Ya me había dado por vencida; había pronunciado para mí misma todas las palabrotas que conocía, y tenía mi cara de amurrada bien puesta, cuando un amable (y larguirucho) caballero detiene su auto junto a mi persona y me haces señas para que suba: Era el novio de una de mis mejores amigas de la universidad.
"Gracias, gracias, gracias!!!!", fue lo primero que le dije al subir a su auto. Mi desesperación ya excedía los límites de lo aceptable. Me había salvado...
Llegué a la hora a clases y ¡vaya que sorpresa! Me topé con las miradas hostiles de cada mañana... Sin embargo, nada podía opacarme ésta vez. Irradiaba emoción, nervios, alegría... Irradiaba toda mi esencia color de rosa.
Falté a casi todas mis clases; y me sentí algo culpable... Pero puedo decir que asistí a la más importante, y que el haber faltado valió la pena.
Toda la tarde en ascuas frente a la mesa de votación. Estaba histérica. Se me fue el apetito, se me fue la energía... El cuerpo me temblaba, y mi corazón daba un vuelco cada vez que escuchaba al presidente de mi lista decir "Tenemos esto ganado". Así lo afirmaban nuestros cálculos.

Entonces vino el conteo de votos:
Lista 1, lista 1 (partimos con sonrisas), lista 2, lista 1, lista 2 (vaya que pelado estaba esto!), lista 2, lista 2, lista 2 (nuestras caras comenzaron a palidecer)... Pero entonces, los cálculos que tanto habíamos analizado comenzaron a parecer los correctos.
Las sonrisas crecían en nuestros rostros junto con la ventaja por sobre la otra lista. Nada era definitivo aún.
Había que controlar la emoción, guardar el grito que teníamos ahogado y tratar de calmar al corazón que no dejaba de saltar con fuerza dentro de nuestros cuerpos.
Luego de esos instantes que parecieron eternos, me sentí como el presidente de la república: "Gana la lista 1 con 88 votos a favor".
¡Aplausos! ¡Gritos! ¡Euforia descontrolada! No alcancé a notar casi nada de lo que pasaba a mi alrededor cuando ya estaba entre los brazos de mi equipo. "¡Ganamos!", decían.
Ahí iba yo, reventando mis oídos, camino al paradero de micro. Como siempre, atrasada pero optimista.
Pasó una, y detrás de esa otra, y otra, y otra... Ningún conductor tuvo la amabilidad de detener sus puertas junto a mí (o al menos en el paradero en que me encontraba) para que pudiera partir, por fin, rumbo a mi universidad.
¡Pero mira tú cómo son las casualidades de la vida! Ya me había dado por vencida; había pronunciado para mí misma todas las palabrotas que conocía, y tenía mi cara de amurrada bien puesta, cuando un amable (y larguirucho) caballero detiene su auto junto a mi persona y me haces señas para que suba: Era el novio de una de mis mejores amigas de la universidad.
"Gracias, gracias, gracias!!!!", fue lo primero que le dije al subir a su auto. Mi desesperación ya excedía los límites de lo aceptable. Me había salvado...
Llegué a la hora a clases y ¡vaya que sorpresa! Me topé con las miradas hostiles de cada mañana... Sin embargo, nada podía opacarme ésta vez. Irradiaba emoción, nervios, alegría... Irradiaba toda mi esencia color de rosa.
Falté a casi todas mis clases; y me sentí algo culpable... Pero puedo decir que asistí a la más importante, y que el haber faltado valió la pena.
Toda la tarde en ascuas frente a la mesa de votación. Estaba histérica. Se me fue el apetito, se me fue la energía... El cuerpo me temblaba, y mi corazón daba un vuelco cada vez que escuchaba al presidente de mi lista decir "Tenemos esto ganado". Así lo afirmaban nuestros cálculos.

Entonces vino el conteo de votos:
Lista 1, lista 1 (partimos con sonrisas), lista 2, lista 1, lista 2 (vaya que pelado estaba esto!), lista 2, lista 2, lista 2 (nuestras caras comenzaron a palidecer)... Pero entonces, los cálculos que tanto habíamos analizado comenzaron a parecer los correctos.
Las sonrisas crecían en nuestros rostros junto con la ventaja por sobre la otra lista. Nada era definitivo aún.
Había que controlar la emoción, guardar el grito que teníamos ahogado y tratar de calmar al corazón que no dejaba de saltar con fuerza dentro de nuestros cuerpos.
Luego de esos instantes que parecieron eternos, me sentí como el presidente de la república: "Gana la lista 1 con 88 votos a favor".
¡Aplausos! ¡Gritos! ¡Euforia descontrolada! No alcancé a notar casi nada de lo que pasaba a mi alrededor cuando ya estaba entre los brazos de mi equipo. "¡Ganamos!", decían.
lunes, 24 de octubre de 2011
Tener 19
Tener 19 años es saber que quieres vivir la vida sin estar muy segura de cómo comenzar a hacerlo.
Digamos las cosas como son; es el colmo que nos traten de adolescentes, no ser ni lo suficientemente grandes, ni lo suficientemente chicas para hacer lo que queremos, y tener que andar preocupadas de la imagen, de la dieta y de tanto cabro pesado que se nos cruza en el camino.
Tener 19 años no es nada fácil, pero me atrevería a decir que es el momento más emocionante de la vida de una mujer.
Ya sé, señoras; ya sé... No he vivido nada aún, pero ¿Me darían el permiso de decir que los 19 se viven al extremo? ¡Así es! En estos tiempos, con tanto Facebook, Twitter, celulares con internet, planes de cuenta limitada y música portátil, vivimos absortos en un mundo diferente.
Toda esta locura nos permite hacer cada segundo muyy intenso y nuestro... Se vive al extremo la rabia, la pena, la felicidad. Se vive al extremo a tu madre que no deja de lado el estrés, a la profe que te plantó un grito por estar distraída en clases, al chico que tiene la culpa por ese desatino, y a la maldita que no tiene nada mejor que hacer que andar hablando mal de ti a tus espaldas.
Y con tantas preocupaciones ¿más encima quieren que pueda prestarle atención a la universidad? ¡Esto sí que es el colmo de los colmos! ¿Es que acaso ya olvidaron lo que es tener 19 años?
Hay que tratar de leerse el libro para la clase del lunes aunque no puedas dejar de pensar en el único idiota que tiene permiso para romperte el corazón, o en tu amiga que no encontró nada mejor que hacerte un escándlo en pleno periodo de certámenes, y ¿por qué no? en la linda preciosa que no deja de insultarte con sus "tallas amorosas" delante de todo el mundo.
Me gusta hacer explotar mis oídos con Kelly Clarckson cuando estoy con depresión adolescente, y doy rienda suelta al lápiz cuando la música no es suficiente. Obvio, me siento muy identificada "I',m not a girl, not yet a woman" de la siempre espectacular princesa del pop.
¿Qué se yo? Al fin y al cabo soy sólo una chica que sueña con cuentos de hadas, y no tiene ni la menor idea de qué hace atrapada en la vida de una casi mujer.
¡No estoy lista para todo esto! Aunque algunas cosas hagan que esta edad luzca encantadora, les digo la verdad: Es un martirio con sabor a chocolate y de un agradable color rosa pálido.
Digamos las cosas como son; es el colmo que nos traten de adolescentes, no ser ni lo suficientemente grandes, ni lo suficientemente chicas para hacer lo que queremos, y tener que andar preocupadas de la imagen, de la dieta y de tanto cabro pesado que se nos cruza en el camino.
Tener 19 años no es nada fácil, pero me atrevería a decir que es el momento más emocionante de la vida de una mujer.
Ya sé, señoras; ya sé... No he vivido nada aún, pero ¿Me darían el permiso de decir que los 19 se viven al extremo? ¡Así es! En estos tiempos, con tanto Facebook, Twitter, celulares con internet, planes de cuenta limitada y música portátil, vivimos absortos en un mundo diferente.
Toda esta locura nos permite hacer cada segundo muyy intenso y nuestro... Se vive al extremo la rabia, la pena, la felicidad. Se vive al extremo a tu madre que no deja de lado el estrés, a la profe que te plantó un grito por estar distraída en clases, al chico que tiene la culpa por ese desatino, y a la maldita que no tiene nada mejor que hacer que andar hablando mal de ti a tus espaldas.
Y con tantas preocupaciones ¿más encima quieren que pueda prestarle atención a la universidad? ¡Esto sí que es el colmo de los colmos! ¿Es que acaso ya olvidaron lo que es tener 19 años?
Hay que tratar de leerse el libro para la clase del lunes aunque no puedas dejar de pensar en el único idiota que tiene permiso para romperte el corazón, o en tu amiga que no encontró nada mejor que hacerte un escándlo en pleno periodo de certámenes, y ¿por qué no? en la linda preciosa que no deja de insultarte con sus "tallas amorosas" delante de todo el mundo.
Me gusta hacer explotar mis oídos con Kelly Clarckson cuando estoy con depresión adolescente, y doy rienda suelta al lápiz cuando la música no es suficiente. Obvio, me siento muy identificada "I',m not a girl, not yet a woman" de la siempre espectacular princesa del pop.
¿Qué se yo? Al fin y al cabo soy sólo una chica que sueña con cuentos de hadas, y no tiene ni la menor idea de qué hace atrapada en la vida de una casi mujer.¡No estoy lista para todo esto! Aunque algunas cosas hagan que esta edad luzca encantadora, les digo la verdad: Es un martirio con sabor a chocolate y de un agradable color rosa pálido.
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