Esta soy yo; libre, real y sin censuras.
Por perderme la vida, me escondo en el papel. Porque, siendo sincera, debo confesar muchas cosas aún. He mentido y a veces le tengo terror a mis verdades. Me he sentido arrepentida, sin embargo, no cambiaría nada. Dejo de ser yo misma, me paso de pilla intentando disimular esa tristeza que debiera ser rabia.
Estoy avergonzada. Me avergüenza haber sido tan tonta, haber tropezado dos veces con una misma piedra, haber llorado sobre un poema que a mi corazón le resultaba demasiado íntimo.
Siento dolor por gente que no ha valido la pena, siento que muero cuando recuerdo a aquellos que se han marchado, se estremece mi cuerpo al pensar en las sonrisas perdidas.
Sigo soñando, tal vez demasiado. Me declaro culpable por no hacer nada en el presente, por vivir siempre perdida en el futuro, por tener miedo de lo que está delante de mí, por no hacerle frente a aquello que ha quedado atrás.
Estoy enamorada del amor y de mis fantasías, de todo aquello que me hace creer que mi príncipe azul existe, que viviremos felices por siempre. Amo lo que es único y sincero, amo la locura, la espontaneidad.
Aunque no sea cosa sencilla, la verdad es que me fascina sonreír. Y aunque no sea maravilla, vivo pensando en qué será de mí, de ti, de ellos, de nosotros.
No he perdido la esperanza, aunque cesa a ratos. No dejo de creer, no dejo de amar, no dejo de soñar.
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lunes, 20 de agosto de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
Veinte (o diecisiempre)
Mañana a las 19 horas con 19 minutos, estaré dejando mis 19 años. No sé si me siento preparada, pero puede que sea un tema netamente emocional. Mi cumpleaños siempre me pone sensible.
No quiero cumplir 20; tal vez porque siento que se me escapa la vida, tal vez porque siento que los sueños se me acercan demasiado. ¿No es este el momento preciso para poner manos a la obra y concretar todo lo que un día anhelé? Después de todo, el camino que elijo está forjando, paso a paso, mi destino.
Deseo tantas cosas para mi vida, y mi cumpleaños me recuerda que ha pasado un año más, y yo sigo persiguiendo los mismos sueños.
Me aterra no tener el tiempo suficiente, me llena saber que avanzo hacia un futuro que yo misma estoy haciendo.
"Todo pasa por algo" - me repito a mí misma.
Los días han estado agitados. Más de lo normal, eso es seguro.
Suena "Stronger" de Kelly Clarckson, y yo decido levantarme a estudiar porque la próxima semana tengo certámenes todos los días.
A sólo horas de cumplir veinte años, me siento orgullosa de mí misma como persona, intento dar lo mejor cada día, ayudar a quienes lo necesitan, e ir realizando sueños sin pasar a llevar a nadie. No pretendo ser perfecta, sólo quisiera estar segura de no irme de esta vida sin haber hecho algo por ella.
Por fin estoy realizando sueños de mi infancia: El lunes 16 (con veinte años y un día) empiezan mis clases de canto; y ya llevo dos sesiones de danza, la próxima semana sigo con ellas, y pretendo quedarme por bastante tiempo.
Casi veinte años, y las muelas del juicio se han dignado a aparecer. Malditas; pero no importa. Me lleno de valor, porque en algunos días más me ingresan a pabellón para sacar esos dientes no deseados.
"What doesn't kill you makes you stronger", me dice Kelly al oído.
No quiero cumplir 20; tal vez porque siento que se me escapa la vida, tal vez porque siento que los sueños se me acercan demasiado. ¿No es este el momento preciso para poner manos a la obra y concretar todo lo que un día anhelé? Después de todo, el camino que elijo está forjando, paso a paso, mi destino.
Deseo tantas cosas para mi vida, y mi cumpleaños me recuerda que ha pasado un año más, y yo sigo persiguiendo los mismos sueños.
Me aterra no tener el tiempo suficiente, me llena saber que avanzo hacia un futuro que yo misma estoy haciendo.
"Todo pasa por algo" - me repito a mí misma.
Los días han estado agitados. Más de lo normal, eso es seguro.
Suena "Stronger" de Kelly Clarckson, y yo decido levantarme a estudiar porque la próxima semana tengo certámenes todos los días.
A sólo horas de cumplir veinte años, me siento orgullosa de mí misma como persona, intento dar lo mejor cada día, ayudar a quienes lo necesitan, e ir realizando sueños sin pasar a llevar a nadie. No pretendo ser perfecta, sólo quisiera estar segura de no irme de esta vida sin haber hecho algo por ella.
Por fin estoy realizando sueños de mi infancia: El lunes 16 (con veinte años y un día) empiezan mis clases de canto; y ya llevo dos sesiones de danza, la próxima semana sigo con ellas, y pretendo quedarme por bastante tiempo.
Casi veinte años, y las muelas del juicio se han dignado a aparecer. Malditas; pero no importa. Me lleno de valor, porque en algunos días más me ingresan a pabellón para sacar esos dientes no deseados.
"What doesn't kill you makes you stronger", me dice Kelly al oído.
Leerme para conocerme
Las personas suelen juzgarme sin conocerme; debe ser que hablo con palabras que no existen, casi todas mis cosas son de color rosa, soy buena para el pololeo y creo en los cuentos de hadas, las amistades eternas y el amor verdadero.
La verdad que a primera vista puedo parecer un poco inocente. Algunos dicen que no aparento los casi veinte años que ya tengo. Para ser sincera, de inocente tengo poco, aunque soy idealista, amo los animales, me preocupo del medioambiente y tengo complejo Disney, hay otra parte de mí que pocos conocen: soy fanática de los videojuegos, sueño con aprender a boxear y le miento a mi mamá.
Son pocos los que pueden decir que realmente saben quién soy; más allá de las sonrisas, hay historias que quedan perdidas en algún cuaderno, verdades que nadie conoce, y lo cierto es que me callo las penas porque me da miedo molestar.
Hay cosas en mi vida que parecen andar de cabeza. Alguna vez fui un embarazo no deseado, y probablemente tiene algo que ver con mi molestia con respecto al aborto. Nací con un ojo azul y otro café, y aunque ese pequeño problema se solucionó en gran parte, aún hay quienes se percatan de la diferencia. No tengo de qué preocuparme, he aprendido a vivir con ambas cosas.
Honestamente, no sé qué es de mi vida. Me cuesta entender quién soy y hacia dónde me dirijo; éstas deben ser las preguntas que con mayor frecuencia acuden a mis pensamientos. Estudiar periodismo no era mi sueño, ni nada parecido, aún así, disfruto mis logros y me conformo con dar lo mejor de mí en cada situación. Dejé atrás mis anhelos de ser actriz, el de cantar para mis fans y el de ser piloto de Lan Chile.
Parece que soy indecisa, pero en realidad no es así. Ocurre que no soy buena en nada, o tal vez soy un poco buena en muchas cosas… Es difícil saber cuál es tu camino cuando ninguna carrera te atrae de forma particular. Periodismo era mi última opción, pero lo único en lista que mi mamá estaba dispuesta a pagar.
Creo que estaré eternamente enamorada del amor. Soy coqueta por naturaleza, y me encanta la atención. A mis amigos los cuido con la vida, a veces siento que son lo único que tengo para sobrevivir la agitada realidad que me rodea. Y es que además de Disney, soy llorona.
Mi filosofía de vida, es hacer las cosas a mi manera. No creo en nada ni nadie; tengo en mi cabeza el concepto de que yo lo hago mejor, y por eso que no me gusta delegar tareas. Soy desobediente, desafiante, terca y testaruda. Lo admito, debo caerme un par de veces antes de aprender.
Idealista en extremo, aún creo que soy una chica que vino a cambiar el mundo y la mentalidad de las personas. Amante de los animales y eterna defensora de los perros, soy una doglover de corazón.
Hay cosas en esta vida que realmente no puedo soportar: Los argumentos débiles, las faltas de ortografía, los hombres que dicen que no lloran, las películas que no tienen finales felices, entre tantas otras cosas. Tengo poca paciencia y soy muy llevada a mis ideas.
Nací mañosa, no como verduras verde oscuro, me desagrada el pollo en forma de pollo, y encuentro insólito que algunas personas disfruten las ostras. Podría vivir comiendo sólo dulces. Soy adicta al chocolate y los helados de agua, aunque no vayan a creer que como cualquiera, porque aparte de todo, soy quisquillosa.
Disfruto con cosas pequeñas. Me fascina cantar, jugar con mi perro, conversar con mis amigos, ver la puesta de sol, tomar fotografías, cuidar niños, hacer reír a las personas… Nada me hace más feliz que tener el tiempo de sentarme a escribir libremente: en el papel siempre soy yo misma.
viernes, 16 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Fragmentos de esa entrevista
"¿Eres feliz?"
"Creo que la felicidad no es un estado... La felicidad se hace de momentos.
Soy feliz cuando estoy con mis amigos, cuando siento que mi carrera me ha enamorado, cuando destacan algo que hago bien.
Me hace feliz mi perro, la música, la fotografía, la lectura y la escritura..."
Después quiso saber si me arrepentía de algo que hubiera hecho en mi vida y le respondí...
"No me arrepiento de nada. Cada cosa que he hecho me ha traído hasta donde estoy hoy."
Me preguntó por la tres personas más importantes en mi vida, las cosas que me gusta hacer, y los problemas que más me preocupan... Y aunque mis respuestas la emocionaban, se decidió a hacer una última pregunta:
"¿Cuáles son las cosas buenas de tu vida?"
"El tiempo que efectivamente paso con mis amigos. Mi dormitorio, que es el lugar perfecto para mí. Escribir, escribir, escribir. Muchos de los problemas que tengo los escribo. Escribir me ayuda a estar tranquila conmigo misma, a ver las cosas desde otro punto de vista, comprenderme y evaluar las situaciones. Escribir me da paz y alegría.
"Creo que la felicidad no es un estado... La felicidad se hace de momentos.
Soy feliz cuando estoy con mis amigos, cuando siento que mi carrera me ha enamorado, cuando destacan algo que hago bien.
Me hace feliz mi perro, la música, la fotografía, la lectura y la escritura..."
Después quiso saber si me arrepentía de algo que hubiera hecho en mi vida y le respondí...
"No me arrepiento de nada. Cada cosa que he hecho me ha traído hasta donde estoy hoy."
Me preguntó por la tres personas más importantes en mi vida, las cosas que me gusta hacer, y los problemas que más me preocupan... Y aunque mis respuestas la emocionaban, se decidió a hacer una última pregunta:
"¿Cuáles son las cosas buenas de tu vida?"
"El tiempo que efectivamente paso con mis amigos. Mi dormitorio, que es el lugar perfecto para mí. Escribir, escribir, escribir. Muchos de los problemas que tengo los escribo. Escribir me ayuda a estar tranquila conmigo misma, a ver las cosas desde otro punto de vista, comprenderme y evaluar las situaciones. Escribir me da paz y alegría.
miércoles, 6 de abril de 2011
Being myself is great
Pensar original es ponerse con la cabeza en el suelo y los pies en el aire, a darle vueltas a algo que parece inexplicable. Pensar original es girar la vida en 360 y no tener ninguna sensación de resentimiento en el estómago.
Si todos nacimos diferentes, entonces ¿Cómo es que muchos mueren siendo iguales? Yo creo que no estamos siendo lo suficientemente originales.
Original es no tratar de ser, original es mantenerte en el yo, en el hacer sin antes pensar, sin importar lo que diga mamá… Original es no tener miedo a nada.
Volvámonos locos, despeinemos la vida, arrojemos el terror por la ventana, y corramos para desprendernos del dolor que las malas experiencias dejaron amarrado en nuestros corazones.
¡¡Olvidémoslo todo!!
Corre, salta, vuela aunque la ley de la gravedad lo prohíba.
Quiere y ama, aunque el odioso sentimiento te devore hasta las entrañas.
Siéntete capaz aunque todos digan que no lo eres.
No tengas miedo de tratar, que el ‘’una y otra vez’’ pocos pueden estar orgullosos de deslizarlo por sus labios.
Sé tú mismo aunque te tachen de loco, ¿Cuál es el problema de quitarnos la maldita etiqueta?
Si todos nacimos diferentes, entonces ¿Cómo es que muchos mueren siendo iguales? Yo creo que no estamos siendo lo suficientemente originales.
Original es no tratar de ser, original es mantenerte en el yo, en el hacer sin antes pensar, sin importar lo que diga mamá… Original es no tener miedo a nada.
Volvámonos locos, despeinemos la vida, arrojemos el terror por la ventana, y corramos para desprendernos del dolor que las malas experiencias dejaron amarrado en nuestros corazones.
¡¡Olvidémoslo todo!!
Corre, salta, vuela aunque la ley de la gravedad lo prohíba.
Quiere y ama, aunque el odioso sentimiento te devore hasta las entrañas.
Siéntete capaz aunque todos digan que no lo eres.
No tengas miedo de tratar, que el ‘’una y otra vez’’ pocos pueden estar orgullosos de deslizarlo por sus labios.
Sé tú mismo aunque te tachen de loco, ¿Cuál es el problema de quitarnos la maldita etiqueta?
No me importa lo que digan, al fin soy libre, soy diferente, soy única...
SOY YO.
lunes, 21 de marzo de 2011
This is me
Mi loca historia comienza un día 15 de Abril del año 1992 en la Clínica Alemana de Santiago, cuando mi mamá, luego de sostener en brazos a su primer bebé, llamó asustada al pediatra para preguntarle si mis ojos serían para siempre de diferentes colores. Yo nací con un ojo azul y el otro café, y aun no les he dicho nada…
Mi nombre completo es Dominique Suzanne Nicole Yunis Brugère, fácil de recordar ¿No creen? La verdad es que hasta quinto básico, jamás supe el verdadero orden de mis nombres.
Cuando tenía tres años, mi mamá me matriculó en un jardín infantil al que, en un comienzo, adoraba ir. Sin embargo, las profesoras comenzaron a golpearme y encerrarme en el baño del jardín. Me fue muy difícil explicarle esta situación a mi mamá, ya que las constantes amenazas de las profesoras habían infligido mucho miedo en mí.
Me retiraron del jardín, para matricularme en uno nuevo. Con la ayuda y paciencia de mi mamá y mis nuevas profesoras, logré reintegrarme con relativa normalidad en las clases, aunque en un comienzo fue bastante complicado. Nadie podía convencerme de que esta vez nada malo pasaría.
A los cinco años fui aceptada en el colegio Saint Gabriel’s School de Eliodoro Yañez, en donde hice muchos amigos, y aprendí cosas nuevas y divertidas. Desde muy pequeña, siempre he sido una persona extrovertida, conversadora e inquieta. Muchas veces tuve problemas con mis profesores por estas características, y durante mis últimos años de colegio, tomaba Ritalín para poder mantenerme concentrada en los horarios de clase. Aunque a decir verdad, jamás tuvo muy buenos resultados.
Soy fanática del tenis. Aprendí a jugarlo cuando tenía siete años, y estuve algunos veranos siguiendo clases en el Sport Francés, sin embargo, llevo muchos años sin practicar, y ahora me gustaría poder retomarlo.
Mi gran afición siempre han sido los animales. Mi primera mascota la tuve a los 4 años, y es un recuerdo que llevo con mucho amor dentro de mi corazón. Su nombre era Ron, un Golden Retriever precioso que estuvo conmigo hasta los catorce años. Un tiempo más tarde, compramos un Pastor Inglés, aun sabiendo que era una raza delicada. Los dos años que pasé con él fueron maravillosos. Sufrí mucho su pérdida, pero me ayudó a madurar, a comprender las cosas de una forma diferente, y a saber más sobre los perros; en definitiva, mi animal favorito.
A comienzos de este año, recogimos un perro de la calle. Es tan inquieto como yo, pero me divierte y me distrae en los momentos difíciles… Aunque a veces deje mi ropa llena de enormes huellas cafés.
Su nombre es Peludito, sí, me da vergüenza llamarlo cada vez que salimos a pasear, pero fue un consenso familiar. Por supuesto, todos apoyaban el nombre sugerido por mi adorable hermanito pequeño.
Mis papás se divorciaron cuando yo tenía tan sólo dos años. Desde entonces, y hasta que cumplí ocho, vivíamos mi mamá, mi abuela, mi perro y yo en una casa en la comuna de Las Condes. A mi papá lo veía algunos fines de semana.
Mi mamá se volvió a casar el 2001 y nos fuimos a vivir con mi padrastro, en una nueva casa en Vitacura. Al comienzo me asusté; la casa lucía horrible y las piezas eran muy pequeñas, sin embargo, me aseguraron que luego de la remodelación quedaría preciosa, y así fue.
Casi al cumplir nueve años, nació mi primer hermano, Tomás. La primera vez que lo vi, me emocioné muchísimo. Siempre soñé con tener un hermanito, y al fin se volvía realidad. Aquella pequeña criatura al otro lado del vidrio de la sala de maternidad, parecía decirme que pronto estaría conmigo; que jugaríamos juntos y nos haríamos compañía el resto de nuestras vidas.
Para mí resultó ser un cambio drástico. Ya no era la única consentida en la casa, y a veces sentía miedo de que mi mamá hubiera dejado de quererme. Fue por esto que cuando me anunció que pronto tendría un segundo hermanito, ya no me pareció tan genial como la primera vez. ¿Ahora quién iba a quererme a mí?
Martín llegó al mundo. Cuando lo sostuve en mis brazos, las cosas ya no parecían tan terribles. Mis tías me dijeron que mi mamá nos querría a los tres por igual.
Me gradué el año pasado de cuarto medio, y algunos meses antes de dar la prueba de selección universitaria, me decidí por periodismo en la UDD porque me gustaba mucho la carrera. Siento que es una de las pocas cosas que se me da bien. Acudí a las tres jornadas realizadas en la universidad y realmente me enamoré de la malla, el campus, las personas y aun más de la carrera.
Me gusta escribir. Mi abuela me lo fomenta mucho y cuando era más pequeña, siempre me felicitaba por mis pequeños poemas y composiciones, le encantaba ser la primera en leer mis nuevas creaciones.
Es mi sueño de toda la vida poder escribir una novela romántica.
Actualmente, estoy estudiando la carrera que quería en la universidad que me enamoró, y eso me tiene muy contenta. Me encantan mis nuevos compañeros y profesores.
Espero que periodismo sea todo lo que tengo en mente, y más.
Mi nombre completo es Dominique Suzanne Nicole Yunis Brugère, fácil de recordar ¿No creen? La verdad es que hasta quinto básico, jamás supe el verdadero orden de mis nombres.
Cuando tenía tres años, mi mamá me matriculó en un jardín infantil al que, en un comienzo, adoraba ir. Sin embargo, las profesoras comenzaron a golpearme y encerrarme en el baño del jardín. Me fue muy difícil explicarle esta situación a mi mamá, ya que las constantes amenazas de las profesoras habían infligido mucho miedo en mí.
Me retiraron del jardín, para matricularme en uno nuevo. Con la ayuda y paciencia de mi mamá y mis nuevas profesoras, logré reintegrarme con relativa normalidad en las clases, aunque en un comienzo fue bastante complicado. Nadie podía convencerme de que esta vez nada malo pasaría.
A los cinco años fui aceptada en el colegio Saint Gabriel’s School de Eliodoro Yañez, en donde hice muchos amigos, y aprendí cosas nuevas y divertidas. Desde muy pequeña, siempre he sido una persona extrovertida, conversadora e inquieta. Muchas veces tuve problemas con mis profesores por estas características, y durante mis últimos años de colegio, tomaba Ritalín para poder mantenerme concentrada en los horarios de clase. Aunque a decir verdad, jamás tuvo muy buenos resultados.
Soy fanática del tenis. Aprendí a jugarlo cuando tenía siete años, y estuve algunos veranos siguiendo clases en el Sport Francés, sin embargo, llevo muchos años sin practicar, y ahora me gustaría poder retomarlo.
Mi gran afición siempre han sido los animales. Mi primera mascota la tuve a los 4 años, y es un recuerdo que llevo con mucho amor dentro de mi corazón. Su nombre era Ron, un Golden Retriever precioso que estuvo conmigo hasta los catorce años. Un tiempo más tarde, compramos un Pastor Inglés, aun sabiendo que era una raza delicada. Los dos años que pasé con él fueron maravillosos. Sufrí mucho su pérdida, pero me ayudó a madurar, a comprender las cosas de una forma diferente, y a saber más sobre los perros; en definitiva, mi animal favorito.
A comienzos de este año, recogimos un perro de la calle. Es tan inquieto como yo, pero me divierte y me distrae en los momentos difíciles… Aunque a veces deje mi ropa llena de enormes huellas cafés.
Su nombre es Peludito, sí, me da vergüenza llamarlo cada vez que salimos a pasear, pero fue un consenso familiar. Por supuesto, todos apoyaban el nombre sugerido por mi adorable hermanito pequeño.
Mis papás se divorciaron cuando yo tenía tan sólo dos años. Desde entonces, y hasta que cumplí ocho, vivíamos mi mamá, mi abuela, mi perro y yo en una casa en la comuna de Las Condes. A mi papá lo veía algunos fines de semana.
Mi mamá se volvió a casar el 2001 y nos fuimos a vivir con mi padrastro, en una nueva casa en Vitacura. Al comienzo me asusté; la casa lucía horrible y las piezas eran muy pequeñas, sin embargo, me aseguraron que luego de la remodelación quedaría preciosa, y así fue.
Casi al cumplir nueve años, nació mi primer hermano, Tomás. La primera vez que lo vi, me emocioné muchísimo. Siempre soñé con tener un hermanito, y al fin se volvía realidad. Aquella pequeña criatura al otro lado del vidrio de la sala de maternidad, parecía decirme que pronto estaría conmigo; que jugaríamos juntos y nos haríamos compañía el resto de nuestras vidas.
Para mí resultó ser un cambio drástico. Ya no era la única consentida en la casa, y a veces sentía miedo de que mi mamá hubiera dejado de quererme. Fue por esto que cuando me anunció que pronto tendría un segundo hermanito, ya no me pareció tan genial como la primera vez. ¿Ahora quién iba a quererme a mí?
Martín llegó al mundo. Cuando lo sostuve en mis brazos, las cosas ya no parecían tan terribles. Mis tías me dijeron que mi mamá nos querría a los tres por igual.
Me gradué el año pasado de cuarto medio, y algunos meses antes de dar la prueba de selección universitaria, me decidí por periodismo en la UDD porque me gustaba mucho la carrera. Siento que es una de las pocas cosas que se me da bien. Acudí a las tres jornadas realizadas en la universidad y realmente me enamoré de la malla, el campus, las personas y aun más de la carrera.
Me gusta escribir. Mi abuela me lo fomenta mucho y cuando era más pequeña, siempre me felicitaba por mis pequeños poemas y composiciones, le encantaba ser la primera en leer mis nuevas creaciones.
Es mi sueño de toda la vida poder escribir una novela romántica.
Actualmente, estoy estudiando la carrera que quería en la universidad que me enamoró, y eso me tiene muy contenta. Me encantan mis nuevos compañeros y profesores.
Espero que periodismo sea todo lo que tengo en mente, y más.
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