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martes, 22 de marzo de 2011

Mechoneo

¿Cuál es el significado de ésta palabra? ¿Por qué esta tradición se mantiene intacta en muchas universidades, a pesar de los múltiples problemas que ya han habido a causa de ella?

Hoy, saliendo del metro escuela militar, me topé con tres estudiantes de derecho de la universidad Pedro de Valdivia. Estaban descalzos, con su ropa rasgada, los cuerpos pintados, el pelo sucio y con olor a 'quién-sabe-qué'.
Les pregunté cuánto tiempo llevaban ahí pidiendo plata, y me dijeron que entre dos y tres horas...
Ahora, imagen esto: Treinta grados de calor, descalzo pisando el suelo sucio, y con un montón de asquerosos ingredientes fermentando sobre ti... Lo más impresionante, es que esa NO es la peor parte del tan conocido ''mechoneo''.




¿De dónde surgió la cultura?
- Quien sabe... Pero me parece que es tiempo de terminarla ya.
Quisiera hacer un llamado a mi generación, a que reflexionen y sean capaces de darse cuenta de que el mechoneo no conduce a nada bueno, y que no es más que una situación sumamente decadente que demuestra las falencias de nuestra sociedad.


¿Por qué en algunas universidades este ridículo ritual se repite año tras año?
Probablemente se trate de un MODELO MENTAL (paradigma), que ya es tiempo de superar.
Podría asegurar que los adolescentes que hoy mechonearon a los tres chicos que yo me encontré a la salida del metro, lo hicieron por mera imitación. De seguro jamás se detuvieron a pensar si sería bueno hacerlo, o no.
El mechoneo no sólo es estúpido y carente de significado, sino que también es una intrínseca violación a los derechos humanos. Atenta contra la integridad física de las personas sin discriminación alguna.
Si nos detenemos en cifras, probablemente caigamos en números gigantezcos: De mechoneados, de comida tirada, y de tiempo y dinero perdidos.
Mientras que miles de personas mueren de hambre, estos inconcientes adolescentes malgastan huevos, harina y agua entre otras cosas, tan sólo por llevar a cabo una tradición que no conduce a nada positivo.
Ahora... ¿Cuál será el valor de una polera común?
Arriesguémonos con una cifra baja: Una polera simple, comprada en patronato, debe tener un precio promedio de tres mil pesos. Ahora, multipliquen esta cifra por el número de estudiantes mechoneados cada año. El resultado... Tírenlo a la basura. Desperdicio total de una polera que podía ser reusada por un hermano pequeño, un primo, o incluso una persona necesitada.


En esta última parte, me lanzaré a lo medioambiental.
Considerando que cada uno de esos alumnos llegará a sus casas a darse una ducha de -al menos- una hora, ¿Pueden imaginar más o menos la cantidad de agua malgastada?
Según http://www.veoverde.com/, una ducha de 5 minutos gasta en promedio 95 litros de agua. Saquen cuentas.
Y tú, ¿Vas a continuar la tradición?




domingo, 20 de marzo de 2011

Dos mundos en donde todo puede pasar

Los mejores sueños comienzan siempre de la misma forma: Un día que anhelamos, un deseo proveniente del fondo de nuestro corazón, una meta que aún no hemos alcanzado.

Los sueños son ideas perdidas que flotan en el aire con la esperanza de atrapar un ser dormido. Ideas seguidas por fantasía, imaginación, mucha vida y colores.

Todos los seres humanos soñamos. Sueños buenos, sueños malos… Los primeros, son los que llevan este mundo a ser cada día mejor. Nos brindan otra perspectiva, nos sacan de la rutina para hacernos entrar en un escenario nuevo, donde el tiempo no corre, donde la felicidad no acaba.

 ¡Que divertido es romper el esquema con un sueño absurdo que te despierta lleno de risa; o sentir como el corazón se levanta agitado, por ese beso que tanto anhelaba! Es loco levantarse una mañana, con ganas de gritar tu sueño a los siete vientos… Es secreto tener los ojos brillantes por la alegría de aquella vida que vivimos sólo entre sábanas.Si hay un lugar seguro en este planeta, es este. Aquel mundo que encontramos en nuestra imaginación, aquel paraíso que se construye de esperanza, que se pinta de pasión.
Muchas veces, cuando todo parece perdido, el sueño nos hace volver a intentar. Cargado de ilusiones nos lleva a esa realidad paralela en la que nada es imposible.

En sueños, se nos devuelve todo: El amigo que se ha marchado, el perro que ya no ladra, el momento efímero que nos robó la vida, y la esperanza de volver a ser… De llegar a ser.
Mi mejor sueño, es aquel en que todos anhelan un mañana mejor, aquel en que todos entienden que nunca es tarde para cambiar el mundo. Mi mejor sueño, es que la fantasía no acabe; que tú, y yo, y todos podamos seguir soñando…

La verdad es que la idea que quedó flotando en el aire, no permanecerá para siempre ahí. Se colará en algún dormido, para aclarar que en la vida nada es imposible, que nuestro mejor sueño sí se puede hacer realidad.





Sweet Dreams




viernes, 18 de marzo de 2011

Hoy todo va más rápido...


El viernes no es un día como cualquier otro. Es efímero, fugaz. La felicidad del fin de semana empezando a las 8:30 de la mañana, como si fuese tan sólo otro día más.

¡Típico del viernes! Llegamos temprano a clases, se suspenden módulos, dejamos el desayuno para más tarde, y gozamos de la noche como si fuese la última de nuestras vidas.
Hay veces en que uno se levanta malhumorado, pero bendito viernes nos saca de lugar, nos vuelve locos, nos lleva a soñar cosas inimaginables. Ya nada importa: Hoy empieza el receso.
El viernes está más allá de la rutina, el viernes es siempre diferente. Nos sorprende y nos embarga la felicidad. El viernes va más allá del sábado y del domingo. Es el comienzo de algo que desearíamos, no acabara jamás.

Llegamos a casa, felices como cada viernes. Aun hay mucho por hacer, mucho por organizar. Empieza el Facebook, el Messenger, las llamadas constantes… Todos los viernes hay un evento al que nadie debe faltar. Será inolvidable. Será la noticia de toda la semana.


Acompañada de amigos llega la risa, la música, el alcohol y el sofocante olor a cigarros. Todo está en movimiento. Los viernes la hora parece avanzar aun más rápido. Es algo que desea que este maravilloso día no se quede para siempre.


Y entonces de vuelta a la rutina. Comenzará el sábado y el domingo. Pasaremos comentando el viernes pasado, hasta que el nuevo viernes llegue otra vez… Para que la felicidad de la semana empiece a las 8.30 de la mañana, llegando temprano a clases, dejando el desayuno para más tarde, y preparándonos para gozar de la noche como si fuese la última de nuestras vidas: En realidad, es un viernes como cualquier otro.